Lori la lori: Está bien ser un débil nadador

Hasta ella había visto la luz azul y brillante del sol en el dia que ella eclosionó, el

¿Puedes ver a la mamá y papá gobio quien viven en esta esponja de tubo amarillo? Indicación: ¡Están en el tubo central!

único color que ella conocía fue amarrillo. Esta Gobio Neón se llamaba Lori. Lori pasaba sus primeros 7 días de su incubación dentro de una esponja tubular y amarrilla. Frecuentemente, esto solo color había interrumpido por un vaho de azul grisáceo. Era su papá, pero ella no lo sabía entonces.  Por los 7 siguiente días que ella y sus hermanos eran huevos,  su padre a hacer paf encima de ellos, abanicándose el agua delicadamente sobre ellos con sus aletitas.

Pero ahora, mientras emergía de su saco de huevo en el azul deslumbrante, sus ojos estaban abrumados por los colores brillantes. “Guau!”, pensó ella a si misma. Sus ojos claramente eran el parte mas grande de su cuerpo pequeñito, pero de algún modo no parecía lo suficientemente grande para asimilar el arcoiris de peces afuera de su esponja tubular. Los peces estaban bailando con altibajos, comiendo piezas de comida. Algunos peces llamativos incluso habían estado coqueteando por sus baila Tango anhelante. “CUIDADO!” Lori escuchó el sonido penetrante por detrás, mientras otra larvita (pero un poquito mas grande) pasaba rápidamente. Lori se caía en su estela. Cuando levantó la vista, ella vio a la damiselita, dando vueltas alrededor de ella.

“¡Ay caray!”, se burló la larvita. “Apartase del camino…” Lori no dijo nada, y de repente, se dio cuenta que estaba flotando con la corriente. Franticamente, ella se movía sus aletas. Se adelantó un poco antes de que la corriente la domino,

“¡¿A donde debería ir?!” dijo la Lori a la damiselita, desesperadamente.

“Como podría saber?” gritó a la Lori, sin compasión. “¡Vuelve a tu casa, busca algo para comer y ponte peligro! ¡No me importa!” Y de repente, se desapareció.

Tan pronto como se fue, Lori se empeció sentir expuesta y indefensa. Ella puso todo su esfuerzo que pudo para nadar contra la corriente, pero aún así se sintió flotando a lo largo de la cresta del arrecife.

“¡No quiero que me coman!”, pensó ella en un pánico, “¡Tengo que encontrar un lugar para esconderme!”

De repente, la escena de peces ocupados en el arrecife se pareció mal acogido. Se dio cuenta de que haría un sabroso aperitivo.

Lori buscó refugio, con los ojos abiertos de desesperación. En el otro lado de la cresta del arrecife, vio con tema una profunda extensión azul de océano abierto. Eso parecía espantoso! No podía imaginar a los grandes peces que querían vivir en ese vacío imponente.

Esto es lo que Lori se verá cuando crezca. ¿Ves la línea bastante azul en su nariz? Así es como se puede saber que su especie es Elacatinus lori, también conocida como la Gobio Línea de Hocico.

La Lori miró abajo y vio una grieta pequeñita en el coral. Parecía el escondite perfecto para un bebé Gobio. Nadó con aletas frenéticas para escapar del arrecife ocupado. Ella estaba frequentamente agotada, pero por suerte la grietita estaba cerca. Se descansó entre unos granos de arena, su cuerpo transparente y pequeño desapareció perfectamente de los ojos hambrientos.

Lori se tranquilizó por el silencio de su escondite, y sintió que su corazón pequeño pulsaba lentamente. Ella reflexionó sobre su poco tiempo en la cresta del arrecife. ¿Por qué aquella damiselita era tan rápidamente y fuertemente, mientras que la Lori tenía que trabajar tan duro sólo para nadar un poquito?

“¡Oye! ¡Me alegro de que viniste! Lori oyó una voz tan pequeña como la suya, a sólo unos centímetros de ella en la arena. Se volvió a la voz amistosa y vio una larvita con ojos penqueñitos, con aletitas como la suya. Era otro bebé Gobio, como la Lori! Lori estaba abrumada de alivio.

“¡Estoy tan contenta de verte”! exclamó, “Pensé que era el único pez que no podía nadar allí, todo el mundo es tan rápido!”

“¡Por supuesto que no!” dijo la larva amigable, “¡Eres un Gobio Neón! Los gobios de neón son lentos. Pero cuando somos lo suficientemente grandes, nadamos a una nueva esponja de tubo amarillo la que es nuestra. Sólo necesitamos más tiempo que las otras larvitas.

Lori fue consolada por las palabras del Gobio. ¡Entonces ella no era una mala nadadora después de todo! Sólo un tipo diferente de nadador! A ella le gustaba ese pensamiento. Lori se descansó en sus granos de arena con su nuevo amigo. Un día, encontrarían sus propias esponjas. Pero por ahora, Lori estaba feliz de merendar el plancton que podía encontrar, y crecerse para poder encontrar su propia esponja de tubo.